4Sep 08

La nueva estrategia de Sony con PlayStation 3 es culpa de los usuarios

Las cosas claras y el chocolate espeso. Una cosa es que Sony tuviese un lanzamiento de PlayStation 3 más que accidentado. Y otra cosa es que, al ver que los números no les salen, y que algunos de sus últimos inventos no están teniendo el resultado esperado, se aprovechen de los usuarios para que hagamos parte del trabajo de la compañía o de sus third partyes con el pretexto de que es la única manera de tener el privilegio de hincarle el diente a los avances de algunos de los títulos más esperados. Pero lo mejor de todo, es que parte de la culpa de que Sony esté emprendiendo este tipo de iniciativas es nuestra, de los usuarios, porque les hemos dado pié en más de una ocasión, y seguiremos haciéndolo…


Ya hemos tenido en dos ocasiones un avance de Gran Turismo en forma de prologo, a través de una fórmula que arroja beneficios a las compañías, pero que particularmente, creo que en los dos casos la relación contenido-calidad-precio está más que ajustada. A través de esta fórmula, Sony parece que está empezando a hacer exactamente lo mismo con algunos títulos: ofrecer avances de juegos los cuales, al no requerir ni de empaquetad o ni distribución, ni planchado en disco físico, puede ponerse a disposición del público a un precio muy reducido. Dejemos este aspecto aparcado un momento…

A este hecho se le suma la necesidad creciente de disponer de más espacio de almacientamiento, y Sony empieza a trabajar en una nueva consola -la actual de 80GB- a la vez que lanza el servicio de pago Qore, que dicho sea de paso, es un servicio que requiere de espacio en disco. Y de la suma de la nueva consola, más Qore, más la fórmula hallada con Gran Turismo Prologue que habíamos dejado aparcada hace unas líneas, el resultado -espero equivocarme- es que estamos al principio de que los usuarios paguemos para hacer el trabajo de Sony y de sus third partyes.

Ya sabemos lo que es Qore, y sabemos que uno de sus grandes atractivos son las demos de juegos cuyos códigos de descarga se reparten entre sus subscriptores. Se trata de una deferencia que se aplica de forma temporal -o al menos eso dijeron- antes de que las demos se pongan a disposición de todo el mundo.

Pero llega un momento en que los números no salen.Todos sabemos lo mal que lo pasó Sony con el lanzamiento de PlayStation 3, y no hace falta recordar todos los casos en que la empresa se ha convertido en objetivo de las iras de los usuarios. Pero al margen de esto, cantaba a la legua que ni siquiera Sony es capaz de aguantar una infraestructura online de manera totalmente gratuita para siempre, y menos cuando las pruebas abiertas al gran público tiran de forma sistemática dicha infraestructura. Hay que invertir en mejoras. Y si lanzas algo tipo Qore que no cumple las espectativas, hay que tomar medidas, porque los números rojos van en aumento, y más con el lanzamiento de una nueva consola con mayor capacidad de almacenamiento recién salida al mercado. Solución? Muy simple: los usuarios pagarán, literalmente…

La pinta que está tomando el tema es que Sony podría hacernos pagar por las demos. Por todas las demos. Corrijo, ahora las llama betas. ¿Cual es la diferencia entre una beta y una demo? Una demo es un avance de un producto no terminado que se pone a prueba  en el mercado para ver la aceptación de sus usuarios y si se puede, pulirlo antes de lanzarlo. Y una beta, bueno… una beta es exactamente lo mismo, con la diferéncia de que popularmente el nombre lleva implícito el hecho de que es probable que no funcione. Pero cuando estamos hablando de videojuegos, debe funcionar; mejor o peor, pero debe funcionar. Y más en una plataforma cerrada como es PlayStation 3.

Así pues, si sumamos los deseos de los usuarios que anhelamos probar los nuevos juegos, sumado al hecho de que las demos son parte de productos inacabados, cuyos cambios se aplican a menudo a partir de la experiéncia de quienes las prueban, sumado a al buen resultado con los Prologue, y todo esto lo envolvemos alrededor de una plataforma que como quien dice acaba de nacer y que arrastra números rojos, Sony encuentra la fórmula perfecta: que los usuarios paguemos por las demos, y que encima las empresas se alimenten de nuestro trabajo de testeo e impresiones.

¿Que el lapso de tiempo entre que sale una beta/demo y el juego definitivo no es suficiente para aplicar cambios en profundidad?¿Entonces porque pagar? Porque de esta forma se financian otros aspectos de la plataforma. Que no venga Sony, es empresa que hace cuatro días le encantaba ofrecer contenido gratuito, con la excusa de que es para tantear el mercado, porque el mercado le pondrá a parir si le hace pagar por ello. ¿Pagar por probar? ¿Desde cuando? Desde que pagamos por Prologue, que no deja de ser una demo.

Cierto es que las betas cerradas siempre han sido eso, cerradas, y sujetas en base a privilegios, o en su defecto, al pago… pero el hecho de que en tan poco tiempo surjan dos títulos muy esperados y que ya exijan del pago para probarse, podría ser el principio del pago por todas las demos. Cierto es que Sony no obliga a nada a nadie. Pero de esta forma, lo único que podemos hacer es arriesgarnos a comprar los juegos sin antes haberlos probado, con el riesgo de que el producto final no esté a la altura de lo esperado.

Y es aquí donde Sony podría sangrarnos. Es aquí donde al compañía va a beneficiarse de una fórmula que antaño le salió bien con Prologue, y va a intentar aprovecharse de los mismo, pero con todos los juegos que quiera, y más. Porque al fin y al cabo, si pagamos por Prologue, pagaremos por cualquier demo; somos así de ansiosos los usuarios. Y es por eso que sin querer estamos dando pié a Sony a que ponga en marcha iniciativas como esta. Es culpa nuestra.




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