El pastel de los videojuegos tiene cada vez menos comensales

La cosa es que en las últimas fusiones entre grandes empresas de videojuegos siempre se nos ha dicho que la forma en que estas operaciones revertirán en los usuarios es que todo irá mejor. Pues yo creo justamente lo contrario. El hecho de que las empresas se engullan las unas a las otras deja en una delicada situación a las compañiás más pequeñas y que no tienen la más mÃnima posibilidad de pelear ni en los parqués bursátiles o a nivel de despachos, o con grandes y existosas franquicias y en los estudios de desarrollo.
Y todo esto no hace más que sentar un peligrosÃsimo precedente, donde los primeros perjudicados podrÃamos ser los propios usuarios…
Ahora mismo Activision Blizzard es el gigante que si no manda, poco lo falta. Tiene en su palmarés licéncias imbatibles, capital para comprar un paÃs del tercer mundo, estudios de desarrollo que rÃase usted de Pixar y un catálogo de juegos vendidos y por vender para parar a un tren de mercancÃas cuesta abajo y sin frenos. En las denominadas grandes empresas que no pertenecen al mastodóntico tándem de Activision Blizzard tenemos por ejemplo a Electronic Arts y a Take 2, ambas con un catálogo lo suficientemente amplio para plantar cara al gigante actual o en su defecto, con licencias puntuales que son capaces de hacer temblar a toda la competencia cada vez que sale un nuevo tÃtulo. Pero cuidado, porque ambas empresas ya hace tiempo que se buscan y podrÃan acabar juntas en una, en otro gigante de la industria.
La cosa se torna más oscura si tenemos en cuenta que el 40% de las ventas de videojuegos de la primera mitad de año pertenecen a licencias de Activision Blizzard; la empresa ha vendido en el tercer trimestre fiscal el 75% del total de juegos en todo el mundo. El porqué no han vendido más puede justificarse si tenemos en cuenta que el usuario final se ha decantado por tÃtulos muy concretos basados en franquicias de éxito y que no pertenecen a Activision Blizzard. Pero algunos de estos tÃtulos pertenecen o a EA o a Take 2, que insistimos, podrÃan acabar casándose.
Eso significa que, tal y como está el patio, las grandes empresas podrÃan acabar fusionándose entre ellas, las pequeñas acabarÃan desapareciendo al no poder pelear de ninguna de las maneras contra los gigantes, y al no poder invertir en desarrollar más y mejor. Y el resultado, podrÃa ser que sea cual sea el juego que compremos, estemos llenando casi siempre las mismas arcas empresariales, y estas, al estar solas, no tendrÃan ningún motivo para mimar el producto final, ni innovar ni en general, avanzar en el campo de los videojuegos.
Para haceros una idea, ahora mismo en la inmensa mayorÃa de los casos para poder jugar con un PC se necesita Windows, y se podrÃa decir que es casi el único sistema operativo que hay para este menester. Pues para lo bueno y para lo malo, Windows es lo único que hay. Y ahora, imaginad que los juegos sean, el dÃa de mañana, de la misma empresa, y sea lo único que haya.




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