18Ago 08

Worldshift: Análisis

Hasta el momento los juegos de estrategia en tiempo real no han sabido ofrecernos algo realmente nuevo, y casi todos ellos terminan en basarse en lo mismo una y otra vez. No es que se trate de malas fórmulas, pero si comparamos la mayoría de RTS de los últimos tiempos comprobaremos que se trata del mismo contenido con envoltorio diferente. Worldshift supone un soplo de aire fresco a la tan reclamada renovación del género, pero sin llegar a romper la mecánica que caracteriza a los RTS y cogiendo algunos elementos de otros géneros orientados a un gran numero de jugadores en una misma partida. A la postre, Worldshift es un juego de estrategia diferente…


INTRODUCCIÓN

El motivo del juego no es nada del otro mundo: la Tierra, una catástrofe que lleva al nacimiento de nuevas razas, que se suman a otras, y que todas luchan para sobrevivir en el planeta. De esta forma los mutantes basan su existencia en la naturaleza y su veneración a los espíritus; los extraterrestres, con la firme intención de quedarse solos en el planeta con su avanzada tecnología y finalmente, tenemos a los humanos. Cada raza tiene sus puntos fuertes y sus talones de Aquiles.

JUGABILIDAD

Worldshift está claramente orientado al modo online, y aunque también tiene su modo campaña individual -en ambos casos la conexión a la red es obligada-, éste puede llegar a hacerse monótono y aburrido por sus vertientes cerradas y que no permiten la total explotación del juego. Si bien su mecánica se coge con facilidad jugando en solitario, los caminos a seguir para completar las misiones son muy escasos y limitados a la conducción de un número de unidades limitadas de un lado al otro del mapa, con algunas ejecuciones de acciones poco destacables. Se trata a la postre de seguir una pauta preestablecida por el juego, sin poder salir de ahí. Se añaden algunos aspectos que no son propios del género y que pueden llevar al enfado al jugador al tener que ejecutar ciertas acciones de manera individual, y no en forma de unidad, lo que puede suponer la pérdida de fuerza de ataque y defensa, o a la muerte de algun personaje crucial y la necesidad de volver a empezar de cero.

La única manera de familiarizarnos con el juego es comprender cómo funcionan las posibilidades expandibles que se nos ofrece al final de cada mapa de la campaña  individual en forma de arbol: objetos, reliquias y similares nos ayudan a potenciar nuestra facción de cara al enfrentamiento con otros jugadores en red; eso no significa que tener nuestra facción al máximo sea una tarea fácil.

Una vez estemos en línea la cosa cambia. Cada jugador debe encontrar un equilibrio entre la exploración del terreno para conseguir nuevos recursos, la creación de nuevas unidades, y la defensa y ataque. De todas formas en los modos online no siempre estan disponibles todas las posibilidades del juego, en cualquiera de sus facciones, y parte de nuestro trabajo ya estará hecho al empezar la partida, lo que puede limitar la libertad del jugador a lo que respecta a la personalización de su pequeño ejército.

La personalización de nuestro ejército sale a relucir cuando nos planteamos una partida cooperativa. No es casualidad, ni marketing vacío, el hecho de que Worldhfift se publicite como un juego de estratégia cooperativa online, ya que poder acabar con muchos de los inmensos enemigos de este modo de juego pasa por una planificación conjunta entre los jugadores ,sumado a una personalización de cada ejército muy estudiada, y teniendo en cuenta que la eliminación de los enemigos no será fácil ni rápida, y donde la pérdida de muchas unidades está casi siempre en el orden del día. Las numerosas combinaciones de las tres razas deben ser estudiadas para que cada jugador pueda llevar a cabo su trabajo en el campo de batalla de una forma correcta y, sobretodo, tener en cuenta que estamos ante un juego de control de pequeñas unidades, y no de un solo personaje con el que encadenar un ataque tras otro, lo que significa que la combinación correcta o no de varias habilidades puede suponer la victoria o el fracaso.

También hay que decir que el esfuerzo, tantos antes de empezar la partida como ya metidos en harina, merece la pena no solo por lo adictivo que es este modo de juego, sino por las recompensas que esconde. Y es aquí donde nos encontramos con otro punto de inflexión que afecta a gran parte del juego. No estamos ante un RTS donde la finalización de cada pantalla pasa por un recolecta-construye-crea-ataca, sino que controlar debidamente Worldshift requiere de un estudio de todas las posibilidades, lo que implica dedicarle mucho tiempo antes de estar preparados para saltar al ruedo.

GRAFICOS

Los gráficos de Worldshift, cumplen, sin más. No estamos ante una brutalidad de gráficos pero tampoco ante un montón de texturas puestas una encima de la otra. El juego luce muy bien en máquinas modestas y en cualquier configuración salen a relucir los acabados  artísticos y con gran colorido en muchas ocasiones. Parte del escenario se interpone a veces en nuestro campo de visión, lo que implica que mover las unidades a través del paisaje sea una tónica que si bien no es constante, sí que se da a menudo. Este caso se da sobretodo en escenarios donde predomina la vegetación, ya que en civilizaciones en ruinas por ejemplo el escenario no suele ser una molestia desde el punto de vista del jugador.

Las unidades estan realizadas con muchos detalles y un buen acabado, y las animaciones cumplen su cometido sin pretensiones, sin salirse de unos límites muy concretos en general; este aspecto sale a relucir por si solo cuando ya llevamos varias horas jugando, pero sin llegar a convertirse en una casi molesta cadena de animaciones.

Mención especial a la espectacularidad que ofrecen los ataques en masa contra el mismo objetivo: todo un abanico de efectos que, sin ser lo último gráficamente hablando, ofrecen una visión en pantalla acorde con las posibilidades y la configuración de cada una de las unidades.

SONIDO

El cuidado doblaje al español vuelve a ser uno de los elementos más destacables del juego, tal y como suele ocurrir en todos los títulos de FX. Las voces son acordes con el carácter de cada personaje y se complementan con unos efectos de sonido que están a la altura del resto del juego.

La banda sonora, aunque variada y muy elaborada, no está en concordancia con el juego. De esta forma, la música suena sin más, sin tener en cuenta lo que esta sucediendo en ese instante en la pantalla. Esta falta de sincronía es constante pero no molesta, pero salta a la vista -al oído, en este caso- en momentos puntuales, sobretodo cuando por ejemplo, una música mas o menos tranquila y agradable empieza a sonar cuando nos estamos enfrentando al enemigo.


CONTROL

El sistema de control y la interfaz del juego es de lo más sencillo e intuitivo. La mayoría de acciones se realizan a base de clics de ratón, que se suman a los atajos del teclado que permiten acciones muy concretas, selección de unidades, etc.

El juego permite el cambio de punto de vista de la pantalla del juego gracias a las posibilidades de orientación y de ángulo de la cámara, pero esta ofrece un zoom muy limitado. De todas maneras, el reparto de las unidades en pantalla está perfectamente ajustado, de manera que el uso del zoom es púramente una opción para apreciar de cerca los detalles, pero es una herramienta que no es imprescindible a la hora de jugar.

CONCLUSIÓN

Además del buen acabado y precio de venta que caracterizan a los productos de FX, Worldshift supone un nuevo enfoque de lo que se conoce como RTS y que le queda mucho por recorrer, no solo por el contenido propio del juego que se irá creando, sino para un género que necesita de una renovación de la cual Worldshift ya ha puesto la primera piedra.

El punto más fuerte llega gracias a sus modos online, gratuítos todos ellos, y que garantizan largas horas de juego a los amantes de los RTS, aunque el enfoque general del título puede no satisfacer a los jugadores clásicos. No en vano, Worldshift es un juego de estratégia cooperativa online que debe ser tenido muy en cuenta no solo por los jugadores estrategas, sino por cualquiera que pretenda dar un paso más allá en el género.




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