24Sep 07

[Tokyo Game Show 2007] Valoración de un evento descafeinado

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Eso es todo, amigos. El Tokyo Game Show casi ha finalizado, un año más, dejando un sinsabor de boca bastante extraño. Las cifras oficiales indican que se han batido récords otra vez: más de 60.000 entradas vendidas para los dos primeros días, abiertos para la prensa, y las cifras de asistencia ya superan las 40.000 personas de público en los otros dos días. Eso es el más del doble de público que el año pasado.

Pero si le echamos un vistazo al evento desde fuera, nos hacemos varias preguntas: ¿Qué ha aportado de nuevo el Tokio Game Show? ¿Que se ha presentado que no se supiera? ¿Qué hay de los anuncios entusiastas, las sorpresas, las grandes esperanzas de cara al futuro? Nada. No hay nada nuevo, nada que no se supiera ya ni nada que más que verse venir, ya era un secreto a voces. La prueba radica en que, generalizando, los medios que han tenido el honor de estar presentes en el evento han basado la mayoría de su contenido informativo en imágenes nuevas de esto, nuevos trailers de lo otro, reafirmaciones de lo de más allá y poco más. Aclaraciones y desmentidos de rumores completan el insípido menú que ha sido este año el Tokio Game Show.

Vamos a poner los puntos sobre las íes al evento, siguiendo el enlace.

Sólo ha habido, a mi entender, muy pocas empresas y productos que hayan marcado la diferencia este año: Konami, uno de los stands más visitados, ha agrupado largas colas gracias a lo nuevo de Metal Gear Solid; y por otra parte, Sony ha desvelado –o se le ha “escapado” de las manos- el nuevo controlador Sixaxis con vibración. Nótese que ambos productos tienen una relación directa con PlayStation 3, una videoconsola que ha sufrido desde el primer día los varapalos de unos usuarios hartos de gritar que es un aparato excesivamente caro para la mayoría de bolsillos, teniendo en cuenta lo que cuesta cada juego y película, y sin dejar de lado que ya se ha dicho públicamente varias veces que a la consola next gen de Sony no se le está sacando todo su potencial. Un buen escenario para rebajar dicho aparato hubiera sido el Tokio Game Show, pero no se ha aprovechado.

El Tokio Game Show ha sido a una película cuyo tráiler desvelaba ya el final de la misma, un partido sobre el que ya conocíamos el resultado, un evento del que ya conocíamos el argumento, trama y desenlace, y sobre el cual las esperanzas de que saliese a la luz algo realmente nuevo y rompedor ya se han desvanecido prácticamente del todo.

Qué dura debe ser la trayectoria de las empresas implicadas en este tipo de saraos cuando tienen que repartir todo su catálogo en tantos eventos y fechas durante un año, y que alto y caro precio pagamos los usuarios que somos quienes les reportamos los beneficios para que, en uno de los eventos más importantes del año, no podamos decir eso de “esto sí que tiene buena pinta; no puedo esperar a saber más”.

Así que, finalmente, si en el Tokyo Game Show ha pasado lo que no ha pasado, ¿Qué podemos esperar de los próximos eventos? ¿Alguien cree que tal vez haya empresas que se guarden algo en la manga? La esperanza nunca se pierde, pero las personas a veces sólo aprendemos a base de palos y decepciones, y las paciencias se agotan. Para visitar una “feria de humo”, me quedo tirado en mi sofá fumando un cigarrito, pues voy a obtener lo mismo y además no sufriré ni jet lag, ni trastornos gastrointestinales fruto de unas comidas rápidas y de dudosa calidad, y además tendré al alcance de la mano mi cama, pues el Tokyo Game Show de este año no me ha quitado ni pizca de sueño.




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